Falso monotributo: ¿Es fraude? | Fragola
¿Sufrís el fraude del falso monotributo? Si facturás siempre al mismo lugar y tenés jefes, sos un empleado no registrado. Reclamá hoy lo que te corresponde.
CASOS LABORALES
Frágola Laboral
6/1/20262 min read


Imaginate la escena: trabajás en un teatro de la Ciudad de Buenos Aires. Tu trabajo es, literalmente, hacer que los demás brillen sobre el escenario. Tenés un horario fijo atado a las funciones principales de la semana, acatás las órdenes de la dirección, usás los equipos del lugar y, al final del mes, presentás una factura por tus "servicios independientes".
Un día, tras meses o años de cumplir a rajatabla, llegás y te dicen: “No vengas más, no te vamos a pagar el último mes y olvidate de cualquier indemnización”.
A oscuras. De un plumazo.
Esto que le pasó a un cliente de nuestro estudio (un iluminador de treinta y pocos años en pleno pico de su carrera) no es un hecho aislado. Es el modus operandi de muchas empresas en CABA que camuflan contratos de trabajo reales bajo el régimen de monotributo.
Si te sentís identificado, quedate leyendo, porque la ley está de tu lado.
La gran mentira de la "prestación de servicios"
Muchos empleadores creen que por hacerte firmar un contrato de locación de servicios o pedirte una factura mensual están blindados. Se equivocan. En el derecho laboral argentino rige el Principio de Primacía de la Realidad. Esto significa que importa lo que pasa en el día a día, no lo que dice un papel.
Si vos tenías:
Subordinación horaria: Un fixture de días y horas que no manejabas vos (por ejemplo, las funciones del teatro o el horario de la oficina).
Subordinación económica: Tus ingresos mensuales dependían casi exclusivamente de ese único "cliente".
Subordinación técnica: Te decían cómo, cuándo y dónde hacer tu trabajo, integrándote a la actividad principal de la empresa.
Entonces no sos un proveedor autónomo: sos un empleado en relación de dependencia no registrado. Lo que comúnmente llamamos "estar en negro".
El error fatal de los empleadores: la soberbia jurídica
En el caso de nuestro cliente iluminador, el teatro cometió los dos peores errores posibles en el ABC del derecho laboral: negarle tareas de palabra y retenerle el sueldo del mes trabajado.
La retención de haberes es una injuria gravísima. El salario tiene carácter alimentario; no es una factura comercial que se puede "patear" a 60 días si el proveedor no te cae bien. Cuando una empresa actúa con esa impunidad, le deja al trabajador las herramientas legales servidas en bandeja para iniciar el intercambio epistolar (los famosos telegramas laborales) y reclamar todo lo que corresponde.
¿Qué se puede reclamar en estos casos?
Cuando demostramos el fraude laboral ante los tribunales de CABA, la empresa no solo tiene que pagar lo que te debía. El abanico de indemnizaciones se abre por completo:
Indemnización por despido (antigüedad, preaviso, mes de integración).
El mes trabajado y retenido (con más intereses).
Multas por empleo no registrado (las penalidades de la ley laboral para castigar a las empresas que usan falsos monotributos).
Aguinaldos y vacaciones nunca pagados.
No te quedes a oscuras
El intercambio de telegramas y cartas documento es la etapa más crítica del conflicto. Un paso en falso, una palabra mal puesta en el texto del telegrama, y podés perder el derecho a reclamar tus indemnizaciones.
Si te negaron tareas, si te exigen monotributo para seguir trabajando o si te despidieron de palabra sin poner un peso, asesorate de inmediato.
En nuestro estudio nos especializamos en desarmar estos fraudes laborales en CABA. Hacé valer tus derechos y traé tu caso a la luz.